« Cuanto más indefensa es una criatura más derecho tiene a ser protegida. »
¿Has notado que tu perro está más apagado, engorda sin motivo o pierde pelo… y aun así “parece que no le pasa nada”? El hipotiroidismo en perros es una enfermedad hormonal que avanza despacio y puede confundirse con la edad o con un simple cambio de carácter. Detectarlo a tiempo marca la diferencia porque, con el tratamiento adecuado, la mayoría de perros vuelven a su rutina normal. En Centro Veterinario Arakela, en Aravaca (Madrid), lo diagnosticamos con analíticas específicas y seguimiento veterinario.
El hipotiroidismo en perros es una alteración endocrina en la que la glándula tiroides produce menos hormona tiroidea de la necesaria. Estas hormonas regulan el metabolismo, por lo que cuando están bajas el cuerpo “funciona más lento”: energía, piel, pelo, peso y, en algunos casos, incluso el estado de ánimo.
No siempre aparece con un síntoma claro. Lo más habitual es ver un conjunto de cambios pequeños que se van acumulando.
El hipotiroidismo no se detecta solo cuando el perro está claramente enfermo. Hay situaciones en las que conviene valorarlo:
El aumento de peso con la misma comida y el mismo nivel de rutina es una señal típica, especialmente si va acompañado de apatía.
Perros que antes pedían paseo o juego y ahora prefieren dormir más o se cansan antes pueden estar mostrando un metabolismo más lento.
Pérdida de pelo, pelo sin brillo, piel seca o infecciones cutáneas repetidas pueden estar relacionadas con un desequilibrio hormonal.
Algunos perros con hipotiroidismo presentan más predisposición a infecciones de piel u oído.
El hipotiroidismo no se confirma solo por los síntomas, pero hay patrones que orientan mucho.
El diagnóstico requiere pruebas hormonales e interpretación veterinaria. No siempre basta con un único valor, porque otras enfermedades o situaciones pueden alterar algunos parámetros.
Valoramos el conjunto: cambios de peso, energía, piel, pelo, historial de otitis, medicación y edad del perro.
En función del caso, se solicitan parámetros hormonales para valorar la función tiroidea y entender si encaja con el cuadro clínico.
Un resultado aislado puede confundir si no se interpreta con el contexto del perro. Por eso lo importante es unir síntomas + analítica + exploración.
El tratamiento se basa en administrar hormona tiroidea (medicación) para compensar el déficit. Es un tratamiento muy eficaz cuando está bien ajustado y requiere controles para adaptar la dosis a cada perro.
La medicación suele administrarse a diario y, en la mayoría de casos, el perro mejora de forma progresiva.
El seguimiento es importante: ni quedarse corto ni pasarse con la dosis. Con revisiones periódicas se mantiene el equilibrio.
Muchos tutores notan primero más energía y mejor ánimo. La piel y el pelo suelen tardar más en recuperarse, pero también mejoran con el control correcto.
Un valor fuera de rango no siempre significa hipotiroidismo ni una enfermedad grave. El estrés, ciertas medicaciones, otras patologías o incluso el estado general del perro pueden afectar los resultados. Por eso es clave que la interpretación la haga un veterinario, valorando el conjunto.
En perros adultos y senior, el hipotiroidismo puede confundirse con “cosas de la edad”. Precisamente por eso, cuando hay cambios sostenidos de energía, peso o piel, una valoración endocrina puede evitar que el problema se alargue durante meses.
"Pensábamos que era la edad: engordó, estaba apagado y se le caía el pelo. En Arakela nos explicaron el proceso, hicieron las pruebas y ajustaron el tratamiento. A las pocas semanas volvió a estar activo y con mejor ánimo. Ojalá hubiéramos ido antes." – Laura M.
No suele “curarse”, pero se controla muy bien con medicación y seguimiento veterinario.
Sí. Muchos perros mantienen apetito normal e incluso engordan con la misma comida por un metabolismo más lento.
Depende del perro, pero la energía suele mejorar antes. La piel y el pelo suelen tardar más.
En la mayoría de casos sí, porque el problema es una producción insuficiente de hormona tiroidea. La medicación compensa ese déficit.
No es recomendable. La dosis debe ajustarse con controles veterinarios para evitar quedarse corto o pasarse.
El hipotiroidismo en perros puede estar detrás de cambios sutiles que se normalizan demasiado: menos energía, aumento de peso, caída de pelo o piel más delicada. Con un diagnóstico correcto y tratamiento, la evolución suele ser muy buena.
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